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miércoles, 5 de noviembre de 2014

El último hombre, Mary Shelley


     



     
         Novela futurista, publicada en 1836 y cuya historia se ubica a finales del siglo XXI, nos habla de un mundo apocalíptico en el que Lionel Verney, el protagonista, escribe desde Roma, en el año 2100, su historia y la de todos sus amigos que han muerto víctimas de una epidemia. Una vez finalizada la narración, el protagonista tiene planeado viajar por el Mediterráneo en busca de algún ser humano, aunque sospecha que él es el último hombre.
        Historia pesimista y con pocas esperanzas en la naturaleza humana, Mary Shelley plantea un mundo en el que el heredero al trono se ha negado a continuar con la monarquía y aboga por una organización republicana. Sin embargo, lejos de la utopía, a poco de implantarse la República, aparece una epidemia que va mermando la vida, una a una, de todos los hombres.
       Finalmente queda Lionel para contarlo, pero cuando cerramos el libro no guardamos ningún optimismo respecto a su búsqueda de alguien más. 




            En contra de las ideas ilustradas y de la Revolución francesa, que consideran que la educación y un sistema justo acarrearán un auge de las virtudes humanas, con la nueva y equitativa organización social el cuerpo humano se corrompe una vez más. Y de forma contagiosa. Como si no hubiera solución, como si tuviéramos que aprender a vivir sabiendo que Mobby Dick (la ballena blanca que simbolizaba el mal en las culturas esquimales) no puede ser derrotada.
          Solo Lionel, que ha crecido de un modo salvaje y en contacto con la naturaleza (aunque después fue educado por Adrian), no resulta contagiado por este mal. Tan solo él sobrevive. La razón no es, para Shelley, una esperanza, solo una ficción. Tal vez deseable, pero ficción, no panacea.



           Es cierto que hay personajes en la obra reconocibles en la vida de Shelley y que ella podía encontrarse desanimada cuando escribió esta obra porque sus amigos (Lord Byron, Percy Shelley…) habían muerto. Sin embargo, la intención va más allá. Es una puesta en duda de las esperanzas de los intelectuales de su regeneración y, de algún modo, la conciencia romántica de que la Naturaleza, aunque vivamos de espaldas a ella, siempre está allí de un modo hostil. Y la Naturaleza incluye aquí la naturaleza del hombre.
           
  


jueves, 30 de octubre de 2014

Oliver Twist y la condición infantil en la época victoriana.

  
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Cuando en 1838, Charles Dickens publica Oliver Twist, en capítulos mensuales en la revista en Bentley’s Miscellany, el reflejo del trabajo infantil en la época victoriana, la corrupción de las instituciones y la doble moral de la beneficencia que impacta a muchos británicos. El hambre, las penurias, el maltrato y el uso como delincuentes de algunas mafias (las cofradías españolas de Cervantes) aparecen ante el puritano como todo aquello que hasta ahora había barrido y permanecido escondido debajo de la alfombra. Las condiciones laborales de los niños y la mortalidad infantil rodeaban la pompa y los protocolos del hombre victoriano, pero se negaba a mirarlo directamente a los ojos. Con la novela de Dickens, la vergonzosa injusticia aparece ante él. 
      El promedio de vida de la época era de unos 40 años. La muerte de los adultos provenía de la tuberculosis, mientras que la de los niños solía originar en la viruela, el sarampión y también el hambre. 

      Los niños trabajadores de la industria textil podían además padecer tuberculosis a causa del polvo y la humedad, además de asma o alergias, escoliosis o raquitismo. Una encuesta de la Asociación Británica de 1878 demuestra que los niños trabajadores tenían una media inferior a 12 centímetros que sus pares de los círculos aristocráticos y burgueses.







    La revolución industrial acaparó mano de obra infantil para trabajos como la minería o la industria textil, provocando accidentes y muertes a menudo por hacer trabajar a los niños bajo las máquinas en marcha que, además, eran azotados si la producción comenzaba a descender. En Inglaterra los niños desfavorecidos se encontraban a cargo de las iglesias, quienes los vendían a las industrias a través de anuncios en los periódicos cuando ya no querían mantenerlos o cuando tenían demasiados. El comercio muy a menudo se realizaba sin consentimiento de los padres.

    Desde los cuatro años de edad eran buscados para ser "entrenados" en las máquinas, trabajaban en las minas, limpiaban las partes de las maquinarias o iban tras los hilos rotos en los telares.

    Aunque la novela de Dickens tiene final feliz para el pequeño Oliver, el entorno social no cambia. La injusticia continuaba y muchos más niños proseguían en su vida de penurias, refugiándose muchas veces en el transitorio consuelo del el opio o  anhelando una muerte que los liberara de tanto dolor.

domingo, 26 de octubre de 2014

B'Radic. Barcelona, 25 de octubre de 2014.



       Este fin de semana he acudido al B'Radic, un evento de escritoras que preparan en Barcelona cuatro estupendas chicas: Nínive, Ximena, Sheila y Briana (puestas en orden tal como las he conocido). Me ha admirado su entusiasmo, su fuerza, su memoria en cuanto a libros y personajes, pero, sobre todo, la amabilidad que han demostrado durante los dos días. Incluso cuando el cansancio ya hacía mella en sus cuerpos.

      Ha sido fantástico conocer a tanta gente fabulosa. No solo en calidad de escritoras o lectoras (que son las que nos animan cada día a seguir en esto), sino en la parte humana. Este es un mundo en el que no hay competitividad, sino compañerismo. Y eso es muy de agradecer.

      Una puede ser novata en esto y llegar con miedos. Pero desde el primer momento te sientes acogida con una calidez y un cariño que te hacen sentir en un ambiente familiar. Lo extraño no tiene lugar, el abrazo te llega nada más ver las primeras sonrisas y el único sentimiento posible es el de pertenencia.

    Así que no me cansaré de decir "gracias", no solo por las oportunidades que a alguien como yo brinda algo así, sino sobre todo por el calor.

    ¡Muchas gracias y muchos ánimos, chicas!

lunes, 20 de octubre de 2014

CLUB PICKWICK


                               




       Del libro de Dickens, Los papeles póstumos del Club Pickwick, adopta el nombre un grupo de lectura originado en facebook, en la que cada dos meses leemos un libro clásico que previamente se ha votado entre dos opciones. El primer mes está dedicado a la lectura y el segundo, a opinar sobre ella y comentar lo que nos ha parecido más curioso entre todos los miembros. Es decir, creamos palimpsestos. El grupo de facebook es:

    https://www.facebook.com/groups/283032358532347/

      Ahora también se ha creado un blog con el mismo fin:

http://lecturaspickwick.tumblr.com/


      La última lectura del mes de septiembre que hemos estado comentando durante este octubre ha sido La edad de la inocencia, de Edtih Wharton.

       En estos momentos se está procediendo a la votación de la lectura del mes de noviembre, y las dos candidatas son Navidades trágicas, de Ágatha Christie y Mujercitas, de Louisa Mary Alcott.

       Espero que os animéis a participar o, al menos, a visitar estas páginas.


sábado, 11 de octubre de 2014

Próximamente

   Os muestro un boceto del booktráiler de una nueva novela, La casa de las flores muertas, que en estos momentos está en busca de editorial.

lunes, 6 de octubre de 2014

Sorteo de dos epubs de HILLOCK PARK.



Si quieres participar en el sorteo de dos epubs de Hillock Park, el blog de Warmisunqu'Austen os ofrece esta posibilidad. En el siguiente enlace encontraréis cómo participar y, además, una minuciosa entrevista que la autora ha tenido la paciencia de realizarme:


http://warmisunquausten.blogspot.com.es/2014/10/entrevista-2-jane-kelder-y-sorteo-5.html


  ¡Mucha suerte a cuantos participéis!

martes, 30 de septiembre de 2014

Reseña Hillock Park




    Me siento muy agradecida por la exhaustiva y deliciosa reseña que me ha dedidaco Warmisunqu Austen. Hace tiempo que soy seguidora de su blog y me siento honrada por pasar a formar parte de él.
    Seguidora de Jane Austen y reseñadora de los múltiples libros fan-ficción que se escriben sobre la autora inglesa, es un blog imprescindible para los que echamos de menos la literatura inglesa del siglo XIX.
     Aconsejo fervientemente visitarlo cada pocos días, pues siempre hay novedades y reseñas interesantes de las que tomar nota para futuras lecturas. Siempre encuentro textos muy bien desarrollados y que consiguen despertar mi interés. La gratitud que siento hacia Warmisunqu Austen no se limita a la mención de Hillock Park, sino a un trabajo diario fruto de un esfuerzo y una constancia que me admiran.
       ¡No os lo perdáis!




http://warmisunquausten.blogspot.com.es/2014/09/resena-67-hillorck-park-de-jane-kelder.html

viernes, 19 de septiembre de 2014

Música del booktráiler de Hillock Park

    Ante varios mensajes privados que he recibido en mi facebook en los que preguntáis por la música del booktráiler de Hillock Park, decir que es la Sonata para Cello número 2 en Do mayor, op. 58.

   El enlace en youtube a la pieza completa es el siguiente:

    
https://www.youtube.com/watch?v=V4MIOr7vggo

sábado, 6 de septiembre de 2014

Fragmento de HILLOCK PARK.








–Le prometo que haré un buen uso de Hillock Park –aseguró él.
Ella calló. Seguía incómoda por el giro que había dado la situación y decidió no abrir la boca durante el trayecto, al menos, hasta descubrir por qué se aturdía tanto. Él trató de entablar conversación en varios momentos, pero ella se limitó a abortar toda posibilidad con algún monosílabo. Fingía estar ensimismada contemplando el paisaje, pero lo cierto era que, aunque sus ojos estuvieran abiertos, no veía nada. Sentía la respiración de su acompañante demasiado cercana para poder centrarse en cualquier otro de sus sentidos. De pronto, la incomodidad de sentirse fuera de sí la convenció de que no deseaba la amistad de Doyle, al fin y al cabo él venía de ese mundo subterráneo de hombres como los que la habían molestado un rato antes, y justificó esa idea con el argumento de la inconstancia de él por sus cambios de humor, así como en las opiniones que sobre ella había manifestado. No supo cómo, porque fue un acto irracional, que, cuando él volvió a agradecerle su visita para entregarle las llaves, ella le respondió:
–Aunque procure ser amable, no por eso cambiaré mi opinión sobre usted. Yo conozco su naturaleza.