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viernes, 1 de enero de 2016

El caso de la capa prestada. Carta III



Old Keady, 1 de enero de 1863.
“Querido Andrew:

Espero que ayer pudieras despedir el año con una auténtica celebración, no como yo, puesto que, como comprenderás, el señor Stamford se vio obligado a anular el baile que pensaba ofrecer. Al menos pude decorar la mesa con mi arreglo floral, porque cenamos todos juntos, incluido el coronel Coombe, y puedo asegurarte que apenas reconozco al señor Lloyd, que está taciturno y ausente ante cualquier conversación. Alguien podría deducir que este comportamiento lo hace aún más sospechoso, pero yo pienso que él está de acuerdo conmigo y cree que la señorita Adams fue asesinada al ser confundida con la señorita Stamford. Seguro que está preocupado por su prometida y teme que pueda ocurrirle algo, porque, no lo dudes, Andrew, estoy conviviendo con un asesino y, si se equivocó de víctima, es posible que vuelva a actuar. Celebro no dar nunca ningún motivo para no convertir mi presencia en indeseable, pero te aseguro que no es agradable saludar y sonreír a personas de las que no tienes ninguna garantía de su inocencia. 

Sin embargo, la persona más molesta estos días está resultando ser la señora Clithering, que no cesa de lamentarse por lo ocurrido a su sobrina.

Le he estado dando vueltas al asunto y he incluido a la señorita Adams como sospechosa de querer asesinar a la señorita Stamford, aunque hay algo que no me encaja en esta teoría. Pero he recordado dos momentos en que la señorita Adams miraba de forma embelesada al señor Lloyd, por lo que es posible (cada vez estoy más convencida) que se hubiera enamorado de él. En ese caso, ella tendría un motivo para querer ver muerta a su amiga, la señorita Stamford, y prometida del señor Lloyd. Sin embargo, me resulta extraño que la señorita Adams se confundiera a sí misma con la señorita Stamford, a pesar de llevar su capa. Porque, en un caso así, ¿se trataría de un verdadero asesinato o de un suicidio por error? ¡Oh, Andrew! Todo esto es cada vez más confuso. Espero que acabe pronto y pueda abandonar esta casa en la que todo me resulta siniestro. No hay nadie en quien pueda confiar.

Deseando que tu situación sea mucho mejor que la mía, recibe mis más fraternales saludos,
                                                                                                                       June”.

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